La ciudad vacía
Escrito por Jicky Martes, 12 de Agosto de 2008 19:01
En estos días en que las grandes ciudades se quedan sin el humo y la aglomeración de los coches, y solo el calor hace compañía a las sillas de las terrazas, toma forma la presencia de la ciudad como tal, con sus calles desnudas y sus edificios vacíos que muestran el esplendor de sus fachadas. Con los rincones escondidos que enseñan otra cara al ciudadano que los ha recorrido en otras circunstancias y no había reparado en la singularidad y belleza de los mismos. Así retrató Eugène Atget (1857-1927)la ciudad de Paris en los inicios del siglo XX, debido a su trabajo para la Comisión del Viejo París y la Biblioteca Histórica de la Villa de París.
Sus fotos están hechas a primera hora de la mañana, sin peatones y sin tráfico. En primer lugar, porque debido al encargo recibido, pretendía retratar lugares y no personas, y por otra parte, como consecuencia de su técnica,
con cámara de fuelle y placas de vidrio, de exposiciones largas, lo que hacía que se difuminase la presencia ocasional del movimiento. A quien debemos que su obra haya sido conocida es fundamentalmente a su amiga Berenice Abbott, fotógrafa estadounidense, que conoció a Atget en Montparnasse a través de Man Ray en 1925 y fue su principal valedora para que el MOMA de Nueva York adquiriese una gran colección de fotografías suyas. Eugene Atget, cuya vida no fue precisamente un viaje romántico - se quedó huerfano a los siete años, quería ser actor y no lo consiguió, y la fama como fotografo le llegó mucho después de su muerte - nos muestra el lado más entrañable de la ciudad, la vida de sus calles a pesar de su vacío y el momento oportuno para contemplarla, justo antes de que vuelva el bullicio habitual.


















